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Cambio colaborativo.

Búsqueda de mejores sociedades a través de la promesa de la tecnología.

Un artículo de The Economist, ver artículo original aquí.

En las últimas décadas, la sociedad humana ha logrado un progreso espectacular en su respuesta a los apremiantes desafíos sociales, económicos y ambientales. Millones de personas han salido de la pobreza, los estándares de vida están mejorando y los avances en medicina nos ayudan a vivir vidas más largas y sanas.

Pero ese progreso, que hubiera parecido imposible no hace mucho tiempo, ha tenido un precio. La rápida urbanización ha traído hacinamiento y degradación ambiental. Demasiadas personas aún viven en la pobreza, mientras que las regiones rurales se enfrentan a una población cada vez más reducida. En todo el mundo, incluso en países con riqueza extraordinaria, existe la sensación de que los beneficios de la globalización se han distribuido de manera desigual; que la visión de una sociedad más equitativa se ha perdido en medio de la prisa por desarrollarse.

 Un reto compartido.

¿Cómo superamos los desafíos mientras creamos una sociedad centrada en el ser humano que desbloquea el potencial de cada persona?

La brecha cada vez mayor entre la creación de una sociedad más justa y la realidad cotidiana para cientos de millones de personas fue la inspiración detrás de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas. En septiembre de 2015, las Naciones Unidas se comprometieron a abordar una serie de cuestiones urgentes e interconectadas relacionadas con la pobreza, la desigualdad, el clima, la degradación del medio ambiente, la prosperidad y la paz y la justicia.

Para 2030, los ODS prevén la erradicación del hambre, el acceso universal al agua potable y el saneamiento, y el fin de la pobreza, así como el progreso en la igualdad de género, la energía limpia y asequible y las ciudades y comunidades sostenibles.

La forma de lograr los ODS es primordial para los asistentes al Foro Económico Mundial (WEF), ya que discuten la preparación de la arquitectura global antes de la Globalización 4.0 y la Cuarta Revolución Industrial.

La siguiente fase en el desarrollo de la economía global, impulsada por la tecnología digital, mejorará la vida de las personas solo si la gobernanza a nivel corporativo, gubernamental e internacional se adapta a los nuevos desafíos económicos, políticos, ambientales y sociales.

– El FEM, Globalización 4.0.

Revolución tecnológica

Entonces, ¿cuál es el papel de la tecnología?

Las empresas de tecnología han logrado un progreso espectacular en la configuración de una era hiperconectada en la que miles de millones de artículos, desde relojes de pulsera hasta autos y edificios, están vinculados a la web. El resultado es la “Cuarta Revolución Industrial”, en la que la tecnología de la información penetra en casi todos los aspectos de la vida moderna.

WEF es una de varias organizaciones líderes que aprecian las vastas implicaciones de esta revolución.

A nivel nacional, Japón también comprende el gran impacto potencial de la tecnología.

Es un país que se encuentra a la vanguardia del cambio a medida que desarrolla soluciones para desafíos profundos, como el envejecimiento de la población, que se contrae, que eventualmente afectará a la mayoría de las otras sociedades a nivel mundial.

Japón también está por delante de la curva tecnológica en otros aspectos. Como nación que ha estado a la vanguardia del desarrollo de la robótica y la inteligencia artificial (IA), las máquinas ya realizan gran parte del trabajo peligroso y repetitivo en las fábricas japonesas, que tienen una de las densidades de robots industriales más altas del mundo. A medida que la población disminuye, la vasta industria de servicios del país ahora también está empezando a automatizarse.

Cambio a través de la colaboración.

Un cambio tecnológico tan radical puede ser perjudicial, pero Japón ha sido capaz de soportar oleadas previas de destrucción creativa utilizando asociaciones público-privadas.

Para trabajar, la inteligencia artificial (AI) y la Internet de las cosas (IoT) requieren un acuerdo entre tres actores: instituciones públicas, empresas privadas y consumidores.

Esto se está viendo en Japón, donde las autoridades regionales trabajan con empresas para crear formas innovadoras de ayudar a las personas mayores a mantenerse activas y móviles. El gobierno y la industria también están desarrollando la conducción automatizada, los robots de cuidado y los sistemas de asistencia para prolongar la vida independiente de las personas mayores, y están utilizando big data para mejorar la atención médica. Con un 40% de la población de Japón estimada en 60 años o más para 2050, dicha cooperación es vital.

¿De qué otra manera pueden los datos y la IA proporcionar soluciones a los desafíos sociales y económicos? La salud y la movilidad son dos áreas en las que Japón está demostrando liderazgo.

En la atención médica, las consultas tradicionales entre médicos y pacientes están siendo reemplazadas por diagnósticos y tratamientos remotos. Los profesionales médicos ahora pueden compartir los datos de los pacientes con mucha más facilidad que antes y llegar a las comunidades rurales a través de la telemedicina. Estos avances significan que las personas mayores quizás no tengan que visitar un día los hospitales para recibir tratamiento. La inteligencia artificial y los robots también se están introduciendo en hogares de ancianos para ayudar a los residentes a lograr mayores niveles de independencia. En la movilidad, por otro lado, el ambicioso plan de Japón para promover la conducción autónoma está transformando el transporte en su campo despoblado.

Innovación integrada.

Toshiaki Higashihara, presidente y director ejecutivo de Hitachi, señaló en 2018 que los avances en tecnología están marcando el comienzo de una sociedad donde la IA y los robots, en lugar de los humanos, desempeñan una multitud de roles. Añadió que si bien la nueva tecnología brindaría más libertad a las personas, también podría causarles un aumento de la ansiedad. Es por eso que Hitachi ha iniciado una investigación que se centra en las personas y la sociedad, colaborando con la Universidad de Kyoto para comprender los desafíos que los humanos probablemente enfrentarán en el futuro. Mientras tanto, el Laboratorio Hitachi-University of Tokyo, se está preparando para contribuir a Society 5.0 a través del trabajo en innovación de hábitats y suministro eficiente de energía.

La sociedad 5.0, según el primer ministro japonés, Shinzo Abe, es la era de la super-conectividad que representa el quinto paso en la evolución de la sociedad humana.

En Japón, el gobierno ha adoptado Society 5.0 como una forma de aprovechar la tecnología para proporcionar soluciones que satisfagan las necesidades de las personas.

“Podremos resolver los desafíos que han desafiado la resolución hasta ahora”.

– Shinzo Abe, un año después de que su Gabinete adoptara el quinto plan básico de ciencia y tecnología

Es una visión sólida que coloca a la tecnología en el centro de un futuro compartido y brinda una alternativa holística a lo que es un mundo cada vez más fracturado.

La propia visión de Hitachi de una sociedad prometedora implica la resolución simultánea de los problemas sociales y la mejora de la calidad de vida de las personas. Construir mejores sociedades a través de la tecnología implica trabajar con otros en un espíritu de co-creación, basado en la visión del Grupo Hitachi de una sociedad futura sostenible.

Un ejemplo de esa visión puesta en práctica se puede encontrar en Copenhague, donde Hitachi ha obtenido un contrato para proporcionar ocho nuevos trenes autónomos que prestarán servicio a las líneas M1 y M2 de Metro de la ciudad a partir de 2020. La firma ya ha construido 39 trenes para Copenhague Línea de Cityringen que está programada para entrar en servicio en 2019.

También en Copenhague, Hitachi está implementando un proyecto de demostración para ajustar automáticamente el horario del tren mediante la recopilación y el análisis de datos sobre el tráfico de pasajeros de la estación. Esto se llevará a cabo utilizando la tecnología de vanguardia de la solución Dynamic Headway, que aplica el análisis de big data para predecir los cambios en la demanda con anticipación.

El sistema permite a los operadores de trenes variar el número de trenes sin conductor en servicio en un momento dado, lo que aliviará la congestión y, a su vez, mejorará la comodidad y la comodidad del pasajero, incluso en los momentos de mayor tránsito. Basándose en simulaciones, Hitachi confía en que estos cambios ofrecerán un alto valor tanto para los pasajeros como para los operadores de la capital danesa y reducirán la congestión de pasajeros en aproximadamente el 80%. También se espera que el sistema permita que los operadores ahorren energía, a su vez logrando un SDG clave de la ONU, además de reducir costos.

En esta y muchas otras formas, Hitachi está abordando los desafíos planteados por la Sociedad 5.0 y está aprovechando las posibilidades de la Cuarta Revolución Industrial. En el verano de 2018, WEF estableció una oficina en Tokio para ayudar a promover el uso de la tecnología en beneficio de la sociedad.

El Centro para la Cuarta Revolución Industrial de Japón pretende trabajar con empresas privadas como Hitachi, junto con el Ministerio de Economía, Comercio e Industria, para ayudar a encontrar soluciones que cumplan con los objetivos de los ODS. Con ese fin, en colaboración con WEF y la red global del Centro, Hitachi está invirtiendo en investigación y desarrollo que encuentra formas de utilizar la tecnología digital para resolver una serie de problemas sociales, económicos y ambientales. Hitachi cree firmemente que su asociación con WEF y el Centro para la Cuarta Revolución Industrial ofrece la mejor oportunidad posible para enfrentar y superar estos desafíos.

 

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