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Ciudades responsablemente abiertas.

Por Carlos Herrero. Presidente fundador Extrategia.

Las ciudades proponen situaciones de forma pasiva y activa. Pasiva con su propia identidad y atributos; activa con su dedicación dinámica a causas y proyectos.

Una ciudad inteligente debe estar preparada en pleno siglo XXI para aceptar incluyentemente la diversidad. Una diversidad amplia que implica razas, religiones, expresiones culturales, ideas políticas, opciones de vida. Una ciudad inteligente está abierta y preparada para incluir con sensatez y visión a todos los que participan de su vitalidad. En este ámbito tiene cabida una procesión religiosa y una manifestación por los derechos sexuales.

Las autoridades de la ciudad y su departamento de cultura requieren de un análisis especial de situaciones particulares y saber tratar la diferencia como diferencia. La dimensión social de la autoridad contribuye a que el espacio urbano permita el desarrollo equilibrado y sostenible de los ciudadanos.

Es necesario que existan planes establecidos para el desarrollo en general de la población y al mismo tiempo, se han de diseñar estrategias específicas para todos los grupos que participan en la vida citadina. Las mayorías, las minorías, las situaciones de diferenciación requieren de un marco legal y de una estructura universal pero también de consideraciones específicas, sin tomar nunca la parte por el todo. Todas las expresiones específicas deben estar regidas por el respeto.

Tácticamente la ciudad debe considerar espacios, accesos, información, servicios, normatividad, seguridad para mantener un status de equilibrio, con la protección continua de un marco legal universal. Para ello se tendrá que favorecer el cumplimiento de leyes de convivencia y respeto que sean polivalentes y bidireccionales, es decir que sirvan para todos y que todos se encuentren en la obligación de su cumplimiento. Las ciudades inteligentes e incluyentes destacarán sobre todo por contar con un marco legal sólido. Los filósofos medievales lo entendieron perfectamente valorando, por ejemplo, las zonas de tolerancia.

La inclusión no implica la promoción. La línea entre ambas situaciones resulta delgada. Las manifestaciones culturales, políticas, sociales tienen cabida en toda ciudad inteligente, pero la ciudad como tal sólo podrá tomar partido por aquello que favorezca la dignidad y calidad de vida de sus ciudadanos.

Inteligencia implica análisis, valoración, proyección y responsabilidad. Sobrepasar cualquiera de estas situaciones implica el desequilibrio. La inclusión requiere siempre para su desarrollo de una visión integral.


Lic. Carlos Herrero – Presidente fundador Extrategia.

Licenciado en filosofía. Presidente y Socio Fundador de Extrategia, Comunicación y Medios. Miembro del consejo de la revistas Merca 2.0 y Factor RH. Consultor de comunicación y relaciones públicas en empresas como Jose Cuervo, Deloitte, Canon, Herdez, Universidad Anáhuac, Goldcorp y Royal Caribbean. Ha sido director general de la empresa IDI de asesoría a medios de comunicación y director editorial de la Fundación México Unido.

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