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¿Ciudades tan inteligentes como plantas?

Por Federico de Arteaga.

En dos libros muy interesantes de Stefano Mancuso y en su Ted Talk[1]  “Biodiversos” y “El Futuro es Vegetal”, se desafía la visión que se tiene sobre las plantas.

Entre otras cosas expresa:

Estamos convencidos que no perciben el entorno que las rodea, cuando lo cierto es lo contrario; son más sensibles que los animales. Creemos que el suyo es un mundo silencioso, carente de comunicación, cuando en verdad las plantas son grandes comunicadoras. Pensamos que no mantienen ningún tipo de relación social, pero la realidad es que son organismos auténticamente sociales. Las plantas no son en absoluto seres inmóviles, lo que no hacen es moverse sino desplazarse.

 

¿Qué tiene que ver esto con las ciudades?

Que no hemos sabido mirar.

Antonio Muñoz Molina en su Cátedra “Rondas del Prado: en el Jardín de las Imágenes” cuenta que se puede mirar estáticamente, pero se puede mirar con imaginación, sin imponer la mirada y mantener el rigor sin atentar contra la claridad.

John Berger por su parte relaciona el sistema con las ciudades en su libro “Ways of Seeing” – “las ciudades no pueden seguir modelos no sistémicos, no sostenibles, ensamblados, contaminantes, centralizados, tenemos que entender como forman parte de la vida de la gente, de los turistas, de las empresas, de las universidades”.

Y mirarlo de esa manera.

Como no hemos sabido mirar las plantas, no estamos sabiendo mirar las ciudades. Mientras hablemos de cuarta revolución industrial, le estamos errando, mientras sigamos ensamblando también.

No hay una solución lineal, por eso es complejo.

La inteligencia distribuida de las plantas es lo que las ciudades deben incorporar, y como dice Mancuso “las plantas son la quinta esencia de la modernidad: una arquitectura modular, cooperativa, distribuida y sin centros de mando, capaz de resistir perfectamente depredaciones catastróficas y continuadas sin merma de funcionalidad – el sueño de todo ingeniero”.

Si las ciudades quieren ser inteligentes no basta con sensorizarlas, no basta con ponerle otra capa de tecnología sobre el mismo modelo, tampoco con mirarla de la misma forma, eso podría funcionar en la época de la información estática y derivada en el tiempo. En esta época de información en tiempo real, las ciudades deben verse holísticamente como un mapa de sistemas distribuidos, que se mueven estando y que se comunican transformando. Si la geografía es la madre de la historia como decía Octavio Paz, lo vegetal debe ser el árbol genealógico de las ciudades.

[1] http://www.youtube.com/watch?time_continue=173&v=1l6ioP3J_VE&feature=emb_logo

 

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