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Así será la revolución que hará posible las futuras smart cities.

Publicado por El mundo. Ver publicación original aquí.

En la actualidad las ciudades consumen más del 65% de la energía mundial y representan el 70% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Unos datos que podrían aumentar considerablemente si tenemos en cuenta que en 2050 se estima que los residentes en núcleos urbanos alcancen el 68% de la población mundial, según la ONU, por lo que la necesidad de un cambio de modelo de ciudad es ya algo incuestionable.

Con una población cada vez más concentrada en grandes núcleos, las urbes deberán enfrentarse a problemas como el cambio de su modelo energético, la búsqueda de una movilidad urbana cada vez más sostenible, la automatización y mejora de la gestión de la información e infraestructuras públicas, o el logro de una economía inclusiva y circular, entre otros. Grandes retos que sólo se podrán conseguir apostando por los dos elementos claves de esta llamada “revolución 4.0”: innovación y tecnología.

Para lograr cumplir sus grandes objetivos como smart cities, que pasan por una mayor eficiencia en su planificación, uso y gestión y una mayor interacción y calidad de vida de sus ciudadanos, tendrán que apostar sin duda por estas implementaciones ligadas a la sostenibilidad y a una mayor conciencia ecológica, las cuales experimentarán un crecimiento exponencial en los próximos años. Y es que sólo así podremos cumplir las recomendaciones de la Unión Europea para este recién estrenado 2020, que insta a las ciudades a implementar soluciones para reducir sus emisiones de gases invernadero en un 20%, a aumentar las cuotas de energía renovable al 20% del consumo, o a establecer una cuota mínima del 10% en el sector transporte, entre otras.

Un cambio apoyado en la innovación y la tecnología

Sin duda, en los próximos años el mercado de las ciudades inteligentes representará una gran oportunidad a nivel global, tal y como confirman muchas entidades mundialmente reconocidas. De hecho, según datos recientes de la consultora Markets &Markets, se espera que los servicios relacionados con las smart cities crezcan un 18’4% al año, lo que supondría un mercado global de 717.200 millones de dólares para 2023 y una clara tendencia de inversión en los próximos años.

Smart cities & Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)

Y es que el cambio ya está aquí, ya ha llegado y hay que apostar por aquellos sectores y compañías que desarrollen las tecnologías facilitadoras que lo hagan posible. “Sin duda serán clave las vinculadas a la ‘economía del dato’, en las que confluyen el IoT, el Big Data y la Inteligencia Artificial. Ya las tenemos implantadas en muchos ámbitos pero de manera embrionaria, pero se prevé un crecimiento exponencial en su uso respetando la intimidad de los ciudadanos”, afirma Adolfo Borrero, presidente de la Comisión de Smart Cities de Ametic. Son motores indiscutibles de esta revolución, a los que acompañarán también otros importantes desarrollos relacionados con la robótica, la nanotecnología, la computación cuántica, el blockchain o la biotecnología.

Volumen de negocio de las smart cities por subsectores

Si atendemos a problemas concretos, la transición energética se posiciona como uno de los puntos clave, ya que se espera que la demanda de energía se duplique en las próximas décadas. Una transición que pasa inevitablemente por la descarbonización y la apuesta por las energías renovables (se estima que el consumo de energía eólica pase del 10% actual a dos tercios en 2050), de ahí que sea uno de los sectores que se convertirán en gran protagonista de esta revolución. Pero también pasa por buscar nuevas soluciones, por ejemplo, en la producción de servicios energéticos a partir de residuos (biogás, pirólisis, gasificación…).

En esa misma línea, y con el objetivo de reducir uno de nuestros mayores gastos de energía y contaminación asociada, la movilidad sostenible será clave. “Es un consenso que el modelo de la ciudad centrada en el vehículo privado del siglo XX está obsoleto. Ya no tenemos dudas de que tiene demasiados costes sociales, económicos y ambientales”, afirma Manu Fernández, consultor y especialista en ciudades inteligentes. El crecimiento de los vehículos autónomos y eléctricos, del transporte público electrificado (con el hidrógeno como gran protagonista), de las e-Bikes y del car-sharing será evidente en las ciudades del futuro, así como el de los sectores y tecnologías que les acompañan.

En ese sentido, las tecnologías asociadas (Big Data, IA,etc) junto con ciberseguridad, también experimentarán una gran demanda y conseguirán establecer modelos de tráfico para las ciudades mucho más eficientes y sostenibles. Con ellas conseguiremos también construir una red eléctrica inteligente, alentada entre otras por la tecnología led y la bioluminiscencia, y reducir el consumo eléctrico de las ciudades. En todas estas soluciones la buena gestión de los datos será clave, pero “el reto no será tanto la capacidad de integración y explotación cruzada en este campo, sino cómo encontrarles un valor público a esos datos, como gestionarlos desde criterios públicos y de soberanía tecnológica”, recuerda Fernández.

Pero no serán los únicos cambios que se avecinan y que ayudarán a crear ciudades más sostenibles en el futuro. El crecimiento de las industrias de materias primas secundarias, el auge de la arquitectura bioclimática, el desarrollo de las plataformas de Open Data y la implementación de TIC facilitadoras del smart goverment… todos ellos serán cambios necesarios, que se suman a los ya nombrados, que experimentarán el conjunto de las smart cities en los próximos años.

Lo que está claro es que la sostenibilidad será un valor cada vez más demandado tanto por los gobiernos como por la sociedad, además de un factor que se tendrá en cuenta sin duda a la hora de establecer leyes cada vez más restrictivas. Por lo tanto las compañías con mejor reputación y mejor valoradas, y aquellas en las que merecerá la pena invertir, serán aquellas que se adecúen a estos cambios por un futuro más sostenible.

¿En qué punto se encuentra España?

En cuanto al desarrollo de ciudades inteligentes, “en España seguimos en una posición de cabeza en el entorno internacional”, afirma Borrero, lo que se refleja en “un interés de transformación de las ciudades españolas muy elevado”. De hecho, “ya hay muchas aplicaciones en activo en las ciudades vinculadas a múltiples aspectos de la vida cotidiana como puede ser la movilidad y transporte, con la instalación de puntos de recarga para vehículos eléctricos, sistemas inteligentes de semáforos y aplicaciones de gestión de flotas; el turismo, con el uso del big data para la gestión de colas o el eGOv, con la gestión de incidencias interactivas”.

En España hay un interés de transformación de las ciudades muy elevado” Adolfo Borrero

Sin embargo, aún nos queda mucho por hacer. Una visión que también confirma la primera edición del Índice Smart, la principal referencia para conocer el grado de desarrollo inteligente de las 52 ciudades capitales de provincia. El estudio confirma que el 80% de los núcleos estudiados ya se encuentran en fase implicación y desarrollo, pero también que tienen potencial para duplicarlo en los próximos años, sobre todo en los subsectores donde han obtenido las puntuaciones más bajas: gobernanza, infraestructuras y movilidad urbana.

Los datos a su vez ayudan a entender los desafíos a los que deben enfrentarse nuestras ciudades y los sectores en los que se deben priorizar políticas específicas e inversión pública y privada para lograr un impacto positivo. Por ello, se espera que las compañías relacionadas con tecnologías como la ciberseguridad o el cloud computing, así como aquellas destinadas a proveer servicios de movilidad sostenible, soporte para la conectividad o infraestructura urbana inteligente experimenten un importante incremento de su demanda en 2020 a nivel nacional y sean claves en las tendencias de inversión.

El plan Nacional de Ciudades Inteligentes, cofinanciado con el Fondo Europeo de Desarrollo Regional y gestionado desde el Gobierno a través de Red.es, está invirtiendo ya más de 200 millones en este proceso de transformación. Pero hace falta también que los inversores privados se sumen a estas tendencias de inversión y apoyen a las compañías y servicios clave en el futuro.

 

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