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Coronavirus: ¿una oportunidad de fomento a la innovación para emprendedores y pymes?

Por Juan Alberto González Piñón.

La transferencia de tecnología de instituciones educación superior y de investigación en salud a empresas que generen nuevos tratamientos médicos ha generado grandes beneficios para la salud pública; el mundo hoy vive un periodo de grandes transformaciones; la crisis económica que se acerca enfrentará retos estructurales que exigen nuevas estrategias de desarrollo y bienestar. Un ejemplo de estas nuevas vías lo podemos ver en Corea del Sur, donde una de las estrategias clave para atender el COVID-19 fue la realización de pruebas masivas en la población; ante este reto el gobierno promovió la participación de investigadores, emprendedores y pymes, en ello, fue una startup la que creó los kits de diagnóstico en tres semanas, tiempo en el cual valido y registro ante organismos sanitarios, hoy están produciendo 10.000 kits semanales.

Ante la demanda de soluciones y tecnologías para los desafíos sanitarios, sociales y económicos que seguiremos enfrentando en el corto, mediano y largo plazo a causa de COVID-19, hacen de este un momento clave para los emprendimientos y pymes innovadoras del país.

El reto para México es promover, realizar y evaluar el desarrollo de proyectos específicos de vinculación científica y tecnológica que demanden los sectores público, social y privado.

La historia nos muestra que, enfrentados a coyunturas dramáticas, países como Alemania, Israel, Japón, Finlandia o Corea del Sur, entendieron que no hay atajos en la búsqueda por atender el crecimiento económico y el bienestar; por décadas estas naciones destinaron, y siguen destinando, significativos recursos públicos para estimular la innovación y fortalecer sus capacidades científicas y tecnológicas. Los resultados e impactos no son inmediatos, pero hoy están a la vista.

Las empresas mexicanas y sobre todo las pymes requieren de un conjunto de acciones que busquen resolver las distorsiones de mercado, sobre todo ante la profundización de la crisis sanitaria, producto de la pandemia Covid-19.

El desarrollo tecnológico y la innovación se requiere tanto en la producción de bienes industriales, como en los procesos agrícolas y en los servicios.

El reto para la pyme es pasar a actividades de mayor valor agregado, lo cual requiere de elevar el nivel tecnológico de lo producido y construir o reorganizar cadenas productivas que consideren las debilidades y fortalezas de las diversas ramas industriales.

Algunas formas de enfrentar estas adversidades pueden ser; buscar vincularse con las universidades para conocer la oferta tecnológica y de servicios con las cuales puedes incrementar la sofisticación de tus productos o servicios (agregar valor), analizar el entorno y buscar alianzas comerciales que les permitan tener un papel clave en la provisión de productos y servicios esenciales para la población durante la crisis, acortar los tiempos para la innovación y la adopción de tecnologías, sin comprometer la calidad de las soluciones.

En nuestro caso será  definitivo el rol que decida tomar el CONACYT respecto del surgimiento de iniciativas y convocatorias especiales de apoyo a la investigación y la innovación para abordar la emergencia sanitaria.


Juan Alberto González Piñón.

Maestro en Ciencias de Comercialización de la Ciencia y la Tecnológica por el Centro Global de Innovación y Emprendimiento de la Universidad de Texas, Maestro en Ciencias en Administración por el IPN, tiene estudios y certificaciones en el IPADE, Babson Collage, EBC, OMPI, CAF, IPN y el BID. Candidato a Doctor en Innovación por la Universidad Anáhuac. En la Universidad Panamericana se ha desempeñado como Director del Centro de emprendimiento e Innovación, actualmente ocupa el cargo de Secretario de Vinculación de la UP; área desde la cual impulsó la creación del Centro de Patentamiento.

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