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La evolución urbana inteligente ante la nueva normalidad.

Por Fernanda G. Tamayo.

En medio de la emergencia actual, ciudades alrededor del mundo tendrán que cambiar y evolucionar para adaptarse, prestando especial atención a una movilidad y un urbanismo más sostenibles. El enfoque inicial de las urbes debe ser ganar espacios en la vía pública para el peatón y hacerlo con las máximas garantías de seguridad sanitaria; además de seguir apostando por la infraestructura adecuada para el uso de la bicicleta como el medio de transporte más sostenible y seguro, en comparación con el riesgo que representa utilizar el transporte público.

La tecnología bien empleada está demostrando ser una herramienta determinante para garantizar la continuidad y el avance de las ciudades. La inteligencia artificial o el Big Data nos permitirán estar mejor preparados, en el corto y medio plazo, para hacer frente a nuevas crisis sanitarias, medioambientales, sociales o incluso económicas.

En este contexto, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Newcastle en Inglaterra, las tecnologías IoT (Internet de las Cosas) para Ciudades Inteligentes pueden ayudar a controlar el movimiento de las personas en una ciudad. Entre los muchos datos tomados y analizados, se monitorearon los flujos en circuitos peatonales y de los usuarios en transportes públicos; revelando que fue posible verificar una disminución significativa como resultado del aislamiento social.

Esta crisis impondrá un nuevo valor al espacio público, el lugar donde todos nos relacionamos, ha llegado el momento de tomar consciencia y apreciar ese sitio al que siempre damos por hecho como algo obvio que está ahí. La incertidumbre a la que nos hemos enfrentado debe llevar a los gobiernos a una reinterpretación de cómo reestructurar el espacio público más allá del corto plazo; así como conectar con los retos medioambientales y de calidad biológica en las ciudades.

Con lo anterior, nos podemos dar cuenta que más allá de la incertidumbre y factores negativos que ha traído la pandemia de COVID-19; también ha abierto nuevos escenarios y oportunidades que podrían cambiar el ritmo y la estructura de las ciudades en su camino hacia una gestión inteligente.

Es indispensable que gobiernos y ciudadanos establezcan medidas urbanas holísticas que incluyan dos factores esenciales: las precauciones sanitarias necesarias para contener y aminorar posibles brotes de contagio, así como la implementación de iniciativas que tengan como objetivo reducir su huella de carbono por todos los medios posibles. Con ello, se contribuiría enérgicamente a la mejora general de la calidad de vida y, por tanto, a una considerable reducción de la vulnerabilidad de la población frente a fenómenos y enfermedades como el COVID-19.


Fernanda G. Tamayo

Licenciada en Comunicación y Relaciones Públicas por la Universidad Latinoamericana. Conductora de noticias, analista y comentarista enfocada en temas de Medio Ambiente y Sustentabilidad en Grupo Fórmula. Especialista en desarrollo y ejecución de estrategias de Relaciones Públicas en Extrategia Comunicación y Medios. Diseñadora online de viajes de negocios y placer con diseños enfocados a las preferencias y necesidades de cada cliente.

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