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El futuro de las apps y su relevancia en los Destinos Turísticos Inteligentes.

Por Ramiro Alaniz, Socio de Consultoría en EY México.

El rol de las aplicaciones se ha vuelto cada vez más relevante. Antes bastaban un par de funciones básicas como informar el clima, calendario, horarios y blocs de notas. Actualmente le permiten al usuario encontrar rutas más cortas a sus destinos, realizar transacciones bancarias, comprar boletos, pedir a domicilio de su restaurante favorito, editar fotos, reportar el estado de salud, entre múltiples otras funciones. Y aunque generalmente las aplicaciones sirven para darnos información, ¿nos hemos preguntado qué uso podría dársele a los datos que las apps recolectan de nosotros?

Ante la crisis derivada del COVID-19, las aplicaciones y la información que estas recolectan han demostrado tener un impacto positivo en la planeación de acciones o protocolos para que tanto instituciones públicas como privadas protejan el bienestar de sus usuarios. Es momento de ver a las apps no solo como proveedoras de información sino también como plataformas de recolección de datos para la toma estratégica de decisiones.

Existe el caso de una ciudad latinoamericana que durante la pandemia, con ayuda de una aplicación lanzada por el gobierno, logró detectar grupo vulnerables, focalizar apoyos y rastrear posibles casos de contagio; el resultado de tener esta información disponible en tiempo real fue reducir dramáticamente el número de contagios y darle a la gente exactamente lo que necesita en el momento oportuno. Es tanto el éxito de esta aplicación que siendo una ciudad de 2.5 millones de habitantes, existen solo 741 casos confirmados por COVID-19 y 4 muertes asociadas a este virus.

Entonces ¿qué significa esto para el futuro de las aplicaciones y cuál es su relación con los destinos turísticos inteligentes? Las apps deberán funcionar como recolectoras de datos inteligentes y habilitadoras de cambios. No es suficiente que las aplicaciones se limiten a proveer información al visitante, sino que aprovechen su función para conocer mejor al turista, sus gustos, preocupaciones y necesidades; para que entonces se le pueda ofrecer una experiencia personalizada, apoyarlo de forma oportuna y además detectar tendencias para actuar con base en ellas.

En este escenario las apps actúan como un puente bidireccional entre el ecosistema turístico y el visitante, donde las personas se sienten seguras de compartir sus datos porque existen evidencias tangibles de que son utilizados para su propio bienestar. Contar con información actualizada permite a los destinos tomar mejores decisiones ante cualquier contingencia, no solo una pandemia, sino también ante un desastre natural.

Es importante que los destinos turísticos inteligentes mantengan sus aplicaciones actualizadas, que la información proporcionada y recolectada sea relevante, ya que solo así se pueden materializar los beneficios de la disponibilidad de estas. Las aplicaciones en conexión con otras plataformas digitales (como QR y beacons) pueden fortalecer la experiencia que los destinos ofrecen a los turistas, agentes turísticos y otros socios de negocio relevantes. Esto fortalece al destino como uno inteligente y le permite posicionarse en los rankings que miden los DTI con base en las mejores prácticas, por ejemplo, el de la iniciativa de la Unión Europea.

Para que las apps sean exitosas, sean descargadas y usadas por los visitantes y ciudadanos en general, es indispensable que se cuiden los aspectos de seguridad y de protección de datos personales. Es necesario que se transmita seguridad al usuario para que se sienta cómodo compartiendo sus datos.

La información que las aplicaciones recolectan no deberá limitarse a gustos y preferencias, se pueden encontrar nichos de información relevantes tanto para el destino como para el turista, por ejemplo: información del tráfico y/o lugares de estacionamiento disponible, hospitales, tiempos de espera en museos o atractivos turísticos, sugerencias de itinerarios, oferta de guías turísticos, tiempo que ha transcurrido desde la última vez que el espacio fue sanitizado, etc.

Ante la crisis derivada de la pandemia la digitalización se ha acelerado enormemente. Es importante que los destinos turísticos inteligentes aprovechen la coyuntura para fortalecer sus capacidades tecnológicas y digitales, buscando que estas sean habilitadoras de transformaciones positivas y potencialicen sus atractivos turísticos. Todo lo anterior deberá ser siempre parte de una estrategia integral del destino y de la forma en cómo se comunican los esfuerzos a turistas y a la comunidad en general.


Ramiro Alaniz.

Ramiro es Socio de Consultoría en EY México con más de 19 años de experiencia en asesoría y consultoría. Se especializa en transformación digital en sector público y Ciudades Inteligentes. Más de la mitad de su vida profesional ha trabajo en proyectos de Gobierno y Sector Público y en la industria de Telecomunicaciones. Ha participado en proyectos en diferentes ciudades en México, Estados Unidos y Latinoamérica.

Ramiro es Licenciado en Informática Administrativa por el ITESO y cuenta con la certificación en Innovación y Creatividad por el Center for Studies in Creativity de la Universidad de Búfalo, así como la certificación de Implementador Nivel 2 de eTOM por el TMForum. Además de los diplomados Trusted Business Advisor y Desarrollo de competencias directivas, ambos por la Universidad Panamericana.

 

 

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