Imaginación y distancia de seguridad para diseñar las ciudades del futuro.

El proyecto Where We Stand busca redefinir y adaptar el espacio público a través del diseño para los nuevos tiempos post Covid-19.

Publicado por El País. Ver publicación original aquí.

Durante este tiempo de encierro, el espacio público ha perdido su principal función y hoy, más que nunca, el valor de este es mucho mayor que antes y necesita adaptarse a una nueva realidad. Los lugares públicos abiertos siempre han sido cruciales para las ciudades, pues contribuyen a nuestro bienestar físico y mental y mejoran el sentido de comunidad y pertenencia.

Por este motivo, el creativo David Michon —exeditor de las revistas Icon y Monocle— ha ideado el proyecto Where We Stand, realizado en colaboración con la agencia Ask Us For Ideas; una iniciativa que nace con el fin de buscar alternativas a través del diseño para redefinir el espacio público.

15 agencias, estudios y asociaciones de diseño fueron invitadas a reimaginar y seleccionar un espacio público específico de sus ciudades con el fin de encontrar diseños que se ajusten a las nuevas demandas de distanciamiento que debemos hacer frente a partir de ahora para que la sociedad sea capaz de convivir y, a la vez, luchar contra la covid-19. El proyecto Where We Stand se basa en la creación de diseños reflexivos, vitales para ayudar a revivir las ciudades del mundo. Incluye trabajos de Accept & Proceed, Character, DesignStudio, Dn&co, Hush, Lovers, Mother Design, Foreign Policy, entre otros, y se ha desarrollado en espacios abiertos de Reino Unido, Estados Unidos, Vietnam, Alemania, Australia, Singapur y Francia.

Las propuestas que han producido estos estudios de diseño no son más que un pequeño número de posibles estrategias creativas para hacer que el espacio público, en esta nueva era post covid-19, sea más seguro y acogedor, imaginando nuevas pautas que puedan y deban tomarse en serio tanto en el ámbito público como en el privado. Cada propuesta es puramente hipotética, pero con la intención de llamar la atención de los Gobiernos —locales, municipales y nacionales—, promotores y propietarios de tierras para considerar enfoques inventivos e inclusivos para intervenir el espacio. Los conceptos van desde distintas formas para demarcarlo hasta estructuras que nos ayuden a conectarnos y charlar desde una cierta distancia de seguridad.

Viendo todos los proyectos, cabe destacar que, en vez de promocionar la distancia y la separación, sorprendentemente todos abogan por un renovado sentido de unión. El espacio público es el alma de la ciudad y, en vez de tratarlo con frialdad (delimitándolo con trozos de cinta adhesiva, marcas de aerosol o vallas que prohíben el paso) quizá deberíamos abogar por diseños inclusivos, que ayuden a reocupar y reusar el espacio, sin miedo. Durante esta pandemia, el espacio público ha sido una gran fuente de ansiedad para muchos (y aún sigue siéndolo), pero también un gran respiro para otros. De este modo, la idea de este proyecto es fomentar un comportamiento seguro y amable cuando estemos en él.

Resaltando algunos ejemplos, el estudio Accept & Proceed ha escogido como escenario la zona de Hackney (Londres) para crear zonas lúdicas en unas canchas de fútbol no profesional que permiten a los usuarios mantener siempre una distancia de seguridad adecuada, y a la vez, seguir con el juego que deseen. Se propone, a través de distintos colores en el suelo, delimitar ciertas áreas que puedan ser ocupadas por cada participante, sin necesidad de entrar en contacto unos con otros.

De manera similar, los berlineses Wkshps x Studio Pandan han sugerido la instalación de un enorme mensaje “we stand together” (en español, “nos mantenemos juntos”) en el suelo del aeródromo de Tempelhof, definiendo distintos espacios de estancia y juego. En Australia, DesignStudio ha propuesto la instalación de tiendas de campaña en Bondi Beach, mientras que en Vietnam el estudio Rice sugiere pintar canchas de baloncesto en Ho Chi Minh City.

Sin embargo, el estudio londinense Dn&co ha recurrido a la tecnología, proponiendo una aplicación de realidad aumentada que rompe el espacio para gestionar la densidad de la multitud. Esta herramienta se utilizaría para proyectar patrones cambiantes en el pavimento para que el espacio pueda ser dividido orgánicamente, en lugar de utilizar rejillas o patrones fijos. Su lugar escogido fue la Plaza del Parlamento de la capital inglesa. De la misma manera, el grupo de diseño Foreign Policy también ha recorrido a la tecnología y ha escogido los Jardines Botánicos de Singapur para idear una instalación de altavoces-receptores que permiten a las personas hablar entre sí a cierta distancia.

A pesar de que todos estos proyectos son hipotéticos, se espera que muchas de estas ideas lleguen a formalizarse pronto, ya que algunos proyectos son fáciles y baratos de implementar. De hecho, muchos arquitectos y activistas urbanos están estudiando la posibilidad de adaptar sus diseños a las medidas de distanciamiento.

Tal como se explica en la plataforma Dezeen, el estudio italiano Caret ya ha instalado un patrón de cuadrados pintados en el suelo en la plaza Giotto, en el pueblo de Vicchio, cerca de Florencia, para delimitar una distancia de separación de 1,8 metros. Y el estudio austríaco Precht ha diseñado el Parque de la distancia, que consiste en un laberinto —dividido por altos arbustos— con la intención de invitar a la gente a salir a la calle sin miedo, pero mantenerse alejados entre sí. Poco a poco, irán conociéndose nuevos proyectos, iniciativas y propuestas arquitectónicas para moldear los espacios públicos de las ciudades del mundo.

Todos estos proyectos mencionados y otros más, pueden visitarse en el sitio web de Where We Stand.

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