La innovación social y la simbiosis con la inteligencia no tecnológica.

Por Santiago Malvicino. Experto en Sostenibilidad, Innovación Social y Gestión del Conocimiento.

Cuando en el libro Tequila Inteligente llegué al capítulo “Inteligencia no Tecnológica” leí la pregunta: ¿cuál es la parte de la ciudad que no entendemos?, así fue como comencé a pensar en la sinergia y simbiosis con la “Innovación Social”, buceando más en el concepto, descubro la complementación con lo tecnológico desde acciones concretas de gobernanza, accesibilidad, sostenibilidad, innovación y think tank. Entonces me convencí que la innovación social puede ser un medio para ayudar a lograr sus objetivos, aportar nuevas herramientas e incrementar la eficiencia y eficacia para satisfacer las crecientes necesidades sociales de los “Smart Citizens”, proporcionando soluciones y respuestas a los desafíos socioambientales y económicos complejos, movilizando a actores locales a transformarse en autores desde la integración de saberes transversales a través de nuevas formas de trabajo conjunto y participación de los ciudadanos.

La innovación social es un instrumento para mejorar la equidad, generando plataformas de reconstrucción donde los propios ciudadanos definen, clasifican, llegan a consensos, priorizan sus problemas, y se entrelazan con quienes tienen los conocimientos, las competencias, las redes y recursos financieros para atenderlos: gobiernos, empresas, cooperativas, universidades, fundaciones y ONG a nivel local, regional y global.

Desde mi experiencia de más de 10 años en estos temas tengo sobrada evidencia que Los ciudadanos tienen un conocimiento único de sus problemas y por lo tanto debemos integrarlos a las soluciones haciéndolos pasar de la periferia al centro mismo del proceso de innovación y para que esto ocurra se necesita de un espacio colaborativo, diverso e interconectado de intersección entre la comunidad que comparte un problema y quienes tienen el conocimiento, los recursos y las redes para resolverlo.

Esto representa una nueva mirada a las políticas sociales, ambientales, económicas, de la salud y del empleo, además de la educación, la formación y el desarrollo de capacidades, apoyo a las empresas, las políticas públicas, él desarrollo urbano, etc., para garantizar la sustentabilidad y la calidad de vida de la gente.

Con todo, a la pregunta que se plantea en el inicio de este artículo, desde la mirada de la innovación social podemos agregar:

  • ¿Cómo vamos a diseñar los procesos de innovación social para hacer un aprovechamiento social del conocimiento?
  • ¿Cómo aprovechar los procesos de aprendizaje colectivos y participativos?
  • ¿Cómo producir la transformación que la innovación social tiene para la provisión de servicios y productos del sector público y privado?
  • ¿Cómo podemos garantizar el proceso de desarrollo y arraigo local de los innovadores sociales?
  • ¿Cómo promovemos las colaboraciones de lo diversos agentes de cambio para potenciar la innovación social?
  • ¿Cómo podemos diseñar los objetivos, las metas y las métricas para evaluar el agregado de valor de triple impacto de la innovación social?
  • ¿Cómo se pueden escalar, reproducir y desarrollar incubadoras de innovación social?

La “Inteligencia Tecnológica” ha dado lugar a rápidos cambios, no solo en cómo las personas se comunican entre sí, sino también, en su relación con la esfera pública y privada. Con las Smart Cities los ciudadanos y los grupos de interés pueden actuar de forma más rápida y directa, de una manera más participativa e integrada.

La “Inteligencia no Tecnológica” y su simbiosis con la “Innovación Social” sirve como un concepto “paraguas” para inventar e incubar soluciones a todos estos problemas de una manera creativa y positiva, implementando nuevas ideas, productos, servicios y modelos de prevención para satisfacer las necesidades económicas, sociales y ambientales, creando nuevas relaciones comunitarias y ofreciendo mejores resultados. Sirviendo de respuesta a las demandas sociales que afectan al proceso de interacción social, dirigiéndose a mejorar el bienestar del nuevo “Ciudadano Inteligente”.

Para finalizar podemos agregar que la innovación social comparte con la “Inteligencia no Tecnológica” enfoques abiertos de intercambio de conocimientos, lecciones aprendidas y buenas prácticas, modelos multidisciplinarios de integración de soluciones y participativos impulsados por la demanda y no por la oferta incrementando el poder de los ciudadanos, creando espacios abiertos que aportan contribuciones valiosas para la economía, la sociedad y la naturaleza.


Santiago Malvicino

Experto en Sostenibilidad, Innovación Social y Gestión del Conocimiento.

Presidente de la Fundación Triple Impacto, Director Ejecutivo del Programa Entrelazos, Profesor de la Universidad de Buenos Aires, Consultor para Naciones Unidas, Banco Interamericano de Desarrollo (Centroamérica), Mundo Cuervo(México), Visión Mundial(Centroamérica).

Director de Sustentabilidad y Pymes del Espacio Excelencia (FUNDECE- FUNDAPRE – IPACE).

Director del Posgrado Estrategias de Sustentabilidad y Objetivos de Desarrollo Sostenible- Universidad Nacional de Entre Ríos (Argentina)- Facultad de Ciencias Económicas- Escuela de Negocios.

 

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