La participación de los grupos de interés.

¿Hasta dónde, cuándo y cómo?

Por Federico de Arteaga. Experto en Ciudades, Destinos Inteligentes, en Responsabilidad Social y Sostenibilidad.

La participación es uno de los temas de moda, pero muchas veces se confunde participación con asistencia.

Que mucha gente conteste encuestas, que vaya a juntas, que haga oír su voz parece ser lo más importante.

Gente que opina sobre temas que no sabe, o desde un enfoque ideológico, o desde un deseo de confraternizar y sentirse activo no es participación, es asistencia.

Lo importante es la participación real en los temas, en el momento, a través de canales donde puedan ser relevantes; es la forma.

Por ejemplo hay gente que puede opinar sobre el qué, pero no sobre el cómo. Si hablamos de una ley o una normativa, es lógico que haya una amplia consulta sobre un tema en particular, pero sobre cómo llevarla adelante, cómo redactarla, su implementación, no es un tema de muchedumbres.

Se ha hablado mucho en los esquemas de Smart Cities, de la importancia de la participación del sector privado, el público, el académico, los líderes locales, el empresarial, el institucional y el político.

Tequila, en su lógica de Destino Turístico Inteligente (con sus pilares: accesibilidad, innovación, tecnología, sostenibilidad y gobernanza) ha dado espacio a todos esos grupos de interés pero aportándole un elemento adicional, un organismo gestor del destino supra, o más bien inter – grupos de interés a efectos de poder concentrarse en la gobernanza y dejar la gobernabilidad para los políticos y los partidos.

Hay un espacio para la gobernabilidad y otro para la gobernanza.  Hay otro espacio para la estrategia de “Smart City” y otra para la ciudad, y tienen que ser simultáneas, no secuenciales, pero deben reconocer sus timings.

¿Smart City es un concepto elitista? Puede ser, pero responde a determinado contexto y a determinados requerimientos más que necesidades. En Tequila se diseñó una estrategia de círculos concéntricos con un plan al año 2030. Se empezaría con un proyecto piloto al año 2020 en el centro histórico, no porque fuera elitista sino al revés, porque era donde se podía probar con mayor riesgo, y generando el mayor impacto. Sobre todo porque en el centro histórico está el 90% del turismo, de los servicios públicos, de las pequeñas empresas, de los principales productos turísticos, de las escuelas y por donde circula el 90% de los residentes.

Se aprendió, se analizaron modelos de negocio y de prevención, invirtieron empresas tecnológicas y no tecnológicas y se amplió el área de cobertura de access points, de accesibilidad, se buscaron alianzas público – privadas en temas de agua para atender a las poblaciones de escasos recursos.

La estrategia fue de Smart City (inteligencia tecnológica y no tecnológica); la ejecución, de sentido común con una gobernanza afinada.

¿La gente participó?

Cuando fue necesario y útil.

¿Cuándo nos dimos cuenta que en realidad el proyecto estaba teniendo sentido de pertenencia?

Cuando el Tecnológico de Tequila, a través de sus estudiantes empezaron a diseñar y hacer operativas app´s para solucionar temas de Tequila desde la propia gente de Tequila. De abajo para abajo, no de arriba para abajo. App´s de emergencias, de gobierno digital, de estacionamiento…

Hoy Tequila no es un campamento tecnológico sino que transita mayoritariamente por lo no tecnológico (innovación, accesibilidad, sostenibilidad y gobernanza).

¿Deja de ser un destino inteligente?

¿Por default se ha dejado a parte de la ciudad aislada?

Las ciudades son un sistema complejo y es una gestión de años, hay economías y deseconomías de escala, hay bajas y altas productividades, hay vocaciones e industrias.

Y hay estrategias.

Como en la ley de los rendimientos marginales decrecientes, nada per se … demasiado tiempo ni con demasiado énfasis sirve.

No es tiempo de fanáticos, ni de conversos ni de fariseos.

 

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