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Modelos de negocio y ciudades.

Por Federico de Arteaga.

La literatura de ciudades inteligentes ha sido prolífica en explicitar la tecnología, big data, y de centrarse en la efectividad de los servicios. Sin embargo no ha sido tan rigurosa en términos de modelos de negocio o modelos de prevención.

Hay varias razones por las cuales ha pasado esto:

  1. En la mayoría de los casos, las empresas tecnológicas tienen “soluciones” parciales, no integradas que no dan respuesta, son caras y su interés más que solucionar los temas de la ciudad es vender su tecnología y sus licencias fuera de contexto y sin mucho conocimiento y sobre todo sin considerar las escalas de cada ciudad.
  2. Tampoco los receptores de esa tecnología, los adaptadores de los temas de la Smart City conocen profundamente el tema y tienen curvas de aprendizaje muy empinadas, ya que confían en que el milagro tecnológico puede solucionar los temas de la ciudad. Y muchas veces han sido tuertos guiando a los ciegos.
  3. Otro elemento clave ha sido que los temas de Smart Cities han sido impulsados por gobiernos, municipalidades, estados, es decir por y para el sector público, sin pensar en los modelos de negocio, ya que el “funding” y el financiamiento lo toman igual y la sostenibilidad no les interesa realmente.
  4. Asimismo, en la experiencia europea, las ciudades piloto han sido “beneficiadas” con grants sin costo ninguno y sin solicitarles retorno de ningún tipo.
  5. Por su parte el sector privado ha estado expectante de los resultados y viabilidad de este tipo de iniciativas y no se ha involucrado activamente ni ha condicionado su participación a contar con modelos de negocio probados.

Distintos expertos en ciudades inteligentes consultados han manifestado que las causas por la que no se han generado modelos de negocio en las ciudades inteligentes son de distinta naturaleza:

  • Porque su objetivo primordial no era el de generar modelos de negocio sino bienestar en la gente;
  • Porque se está recién en la etapa de maduración de las Smart Cities en las cuales es necesario pensar en la sostenibilidad económica;
  • Porque no se ha dado un equilibrio en sus funcionalidades.

Vale la pena detenerse en sus reflexiones frente a la pregunta ¿Por qué las smart cities no han logrado contar con modelos de negocio definidos y rentables? ¿Cuáles han sido las causas? “

Jaime Gutiérrez Bayo, entiende que “Cabría preguntarse si ese era realmente uno de los objetivos de las Smart cities o no. Desde mi punto de vista, las smart cities, como corriente de gestión urbana, lo que pretenden es mejorar la calidad de vida de las personas a través de la mejora y optimización de los servicios urbanos. Las razones de esa hipotética escasez de modelos de negocio las podríamos encontrar en la propia evolución de la smart cities, dado que nos encontramos, prácticamente, al inicio de una etapa que podríamos denominar de réplica. Si en un momento inicial de esta corriente, pongamos que hace 10 o 12 años, las ciudades más atrevidas exploraban una concepción tecnológica de la ciudad inteligente, y experimentaban dispositivos y sistemas en multitud de campos, hoy ya se dispone de un amplio catálogo de experiencias que permiten elegir y adaptar soluciones ya testadas a los problemas específicos de cada urbe”.

Carlos Arochi de Hitachi Vantara espresa en este sentido, “Como toda gran obra de innovacion tiene un periodo de entendimiento, acoplamiento y puesta punto, me parece que justo ahora estamos en la fase acoplamiento, donde dejas lo “idilico” y te concentras en lo realmente importante, es ahí donde viene la sustentabilidad; No tengo duda alguna que las Smart Cities son un realidad en el corto plazo, prueba de esto algunas ciudades como Londres, Washington que han iniciado ya la 3ª fase de puesta a punto, donde ya se dejan ver muchos de estos beneficios.

Pablo Colás por su parte expresa “El modelo smart es aún joven y las ciudades maduran en distintos aspectos, economía, cohesión social, movilidad, tecnologia  y de manera especial en su vocación: Ya sean “ciudades marca” o bien con una función tal como turismo , salud o industria. La rentabilidad de una ciudad tiene como factores clave, el PIB que genera, la optimización de sus consumos y funcionalidad. Cuando no se logra un equilibrio entre estos factores esto entorpece el desarrollo de nuevos modelos de negocios”.

Íñigo de la Serna. Ex alcalde de Santander[1] señala que las ciudades inteligentes tiene cuatro etapas de crecimiento y de implementación: i) la de las infraestructuras 3 a 4 meses; ii) plataforma de gestión integrada de los servicios interoperables de 4 a 5 años; iii) inteligencia reactiva, de simulaciones y de órdenes de mando y la iv) la predicción y el aprendizaje de las acciones integradas.

Por lo tanto a la fecha no hay una ciudad en el mundo que bajo el paraguas “inteligente” cuento con modelos de negocio probados para que lo “Smart” sea realmente consecuente con las promesas expresadas y la sostenibilidad buscada.

¿Cuáles son algunas ciudades que han implementado soluciones en forma eficiente?

En base a la consulta realizada a algunos de los expertos que participan en el blog tequilainteligente.com las experiencia posicionadas son:

Carlos Arochi[2]

  1. Ciudad de Las Vegas (Nevada):La ciudad utilizó el tráfico, el estacionamiento y los datos de flujo de pasajeros para optimizar las operaciones.
  2. Ciudad de Moreno Valley (California):Durante varios años, esta ciudad ha estado usando tecnología que han ayudado a disminuir el crimen, mejorar el tiempo de respuesta de emergencia en el tráfico y abordar el caso de una persona desaparecida.
  3. Tequila (Jalisco, México): este destino con gran turismo recopila datos de tráfico de vehículos y peatones para mejorar la experiencia de los visitantes y los ciudadanos.
  4. Autoridad de Vivienda de Dallas (Texas): Para mantener a los residentes seguros en todas sus propiedades, la Autoridad de Vivienda de Dallas incluyó cámaras inteligentes con cómputo y almacenamiento para analizar y monitorear datos de video.

Jaime Gutiérrez Bayo[3]

5. Santander. Su Plan Estratégico 2020, la redacción de su Plan de Acción Turística 2015 – 2020 o la gestión inteligente del agua y de los residuos. Esta ciudad mediana de la costa cantábrica española fue, hace ya diez años, pionera en estas cuestiones logrando, a través de un proyecto de financiación europea, un despliegue de más de 10.000 dispositivos que la convirtió en uno de los pocos laboratorios a escala urbana completa. Actualmente, Santander ha incluido criterios de gestión inteligente en la contratación de los grandes servicios urbanos (Iluminación, transporte, agua y residuos entre otros) y está a punto de iniciar el proyecto “Smartcitizen” con una visión, evidentemente, mucho más ciudadana que en la fase inicial. Paralelamente, ha acometido soluciones inteligentes que no siempre han implicado un despliegue tecnológico intensivo. Por ejemplo, ha desarrollado soluciones de movilidad vertical en una ciudad con una población cuya edad media que va en aumento y que presenta importantes desniveles.

6. Medellín es otro de los casos emblemáticos. En su caso, también se trata de una transformación soportada en la mejora de los servicios públicos pero con un enfoque social muy acentuado que lucha por revertir la degradación sufrida tras décadas de violencia. En la ciudad se han desarrollado nuevos modos de transporte urbano que están sirviendo como palanca de integración para los más desfavorecidos, se han desarrollado e implantado herramientas para la mejora de la seguridad ciudadana (entre otras, apps orientadas a ese fin), se han creado múltiples herramientas para la gestión inteligente de la actividad turística y se ha conseguido un entorno creativo centrado en la innovación. Sin duda, Medellín es una de esas ciudades de Latinoamérica en las que se están generando los nuevos modelos de negocio ligados a las Smart Cities.

Ellis Juan

7. Malmo Suecia.  En LAC aún solo tratamos el 20% aproximadamente del agua que regresamos a los cuerpos de agua, recogemos el 50% de la basura, tratamos sólo el 25% – 30% de los residuos y reciclamos menos del 3% de los mismos. Con estos indicadores será muy difícil la sostenibilidad ambiental.  La ciudad de Malmo en Suecia, recoge casi el 98% de la basura y trata y recicla casi el 95%.

Como se ha podido ver el tema es complejo y existen experiencias variadas de éxito pero a la fecha en ninguna ciudad se ha logrado implementar “lo inteligente” en forma holística.

Andersson[4] define una “escalera de valor” para maximizar el retorno en data donde los escalones son: a) almacenar; b) enriquecer; c) activar y d) monetizar. Donde el proceso debe brindar agilidad en la infraestructura, agilidad en la data, agilidad en los negocios para lograr la monetización.

Lo que sí está claro es que la ciudad “inteligente” lo es si: a) los modelos de negocio parten de la sociedad, ya sean emprendedores, empresarios, universitarios para generarlo desde la sociedad hacia la sociedad en que viven; b) que la ciudad se desarrolla desde abajo hacia arriba y no al revés; c) que deben existir bienes de cuatro naturalezas: i) bienes públicos, ii) bienes de responsabilidad social, iv) bienes privados y v) bienes de convivencia.

¿Porqué bienes de convivencia?

Porque la sociedad pesa, la sociedad es para lo que esa abstracción que son las ciudades inteligentes trabajan y si lo que se implementa es un disruptor de la convivencia, de la civilidad, de los espacios públicos, no va a funcionar ningún modelo de negocio a largo plazo.


[1] https://www.youtube.com/watch?v=wCjNhNjyqIU&t=2011s

[2] Director General de Hitachi Vantara México, Centro América y el Caribe Hitachi Vantara.

[3] Experto en Smart Cities. Universidad de Cantabria. Santander.

[4] Andersson. B. Sr. Director Global IoT marketing. Hitachi Vantara. 2019.

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