Los alcaldes – La clave de las ciudades.

Por Federico de Arteaga.

Si las ciudades son las que cada vez más contribuyen al Producto Interno Bruto de los países, quienes las gobiernan son cada vez más importantes. Antes alcanzaba con ser el buen vecino, el de mejor reputación, el que podía demostrar más raíces con su cuidad o pueblo.

Hoy, además de esas características que muestran una vivencia y una convivencia, es necesario que un alcalde cuente cada vez más con diversas capacidades. Ejemplos de alcaldes con múltiples capacidades son Íñigo de la Serna de Santander; Michael Bloomberg y Ed Koch en Nueva York; Sergio Fajardo en Medellín y Boris Johnson en Londres. Tampoco las mujeres se han quedado atrás, cada vez hay más alcaldesas que han sido electas como Anne Hidalgo en París; Ana Olivera en Montevideo; Manuela Carmena en Madrid; Hanna Gronkiewicz en Varsovia, Gema Igual en Santander y Claudia Sheinbaum en Ciudad de México.

Cada ciudad es distinta, pero la función de los alcaldes es común: liderar la potencialidad de un sistema de ciudad donde lo esencial de su mandato sea crear valor –ambiental, económico y social.

¿Cuáles son algunas de las características de los alcaldes más exitosos?

  1. Creen firmemente que desde la ciudad se pueden lograr los mayores cambios.
  2. Saben que una gran ciudad atrae talento, creatividad, actividad económica, civilidad y cultura.
  3. Quieren a su ciudad más que a sus partidos políticos.
  4. Hablan en términos de gobernanza como un desafío para solucionar problemas, no como una excusa para debatir ideológicamente y estar en la inmovilidad.
  5. Son pragmáticos que operan localmente con redes nacionales e internacionales de ciudades.
  6. Son radicales por necesidad.
  7. Son visionarios.

En síntesis, no siguen la voluntad ciudadana: la expresan, la contienen y la potencian en acciones que la ciudadanía no espera ni visualiza.

Y como sucede con las ideas, según la sabiduría impopular[1]: los argumentos contra las ideas nuevas pasan en general por tres fases: de “no es cierto” a “bien, quizá sea cierto, pero no es importante” y finalmente “es cierto y es importante, pero no es nuevo, siempre lo hemos sabido”.

Los alcaldes visionarios siempre lo han sabido pero no han pasado por ese proceso. Por tanto, es cada vez más importante saber elegir a los alcaldes y a los regidores (futuros alcaldes en muchos casos), ya que si los Gobiernos trabajan con abstracciones, los alcaldes trabajan con realidades.

Las nuestras.


[1] El Universo como Obra de Arte. John Barrow. 2005.

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