Alianzas para recuperar espacios públicos.

Dr. Humberto Muñoz Grandé. Coordinador del Doctorado en Innovación y Responsabilidad Social, Facultad de Responsabilidad Social, Universidad Anáhuac México.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son una ruta para llegar a un puerto relativamente común en el año 2030. Aunque existen justificadas críticas por su inclinada visión occidental del desarrollo y por la selectividad en los grupos de interés que participaron en su diseño, estas limitantes no demeritan los grandes esfuerzos institucionales que gobiernos, empresas privadas, organizaciones de la sociedad civil, academia e incluso organizaciones de distintas religiones están realizado para alcanzarlos.

Entre las virtudes de los ODS está su énfasis en los medios y no solamente en los propósitos. Los ODS 16 y 17 constituyen en si mismos dos estrategias indispensables para la consecución de los ODS 1 al 15. El ODS 17 “Alianzas para lograr los objetivos”, tiene entre sus metas la de “Mejorar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible, complementada por alianzas entre múltiples interesados que movilicen e intercambien conocimientos, especialización, tecnología y recursos financieros…”.

Como en todo objetivo de desarrollo, sus metas son desafiantes, vincularnos con nuestros vecinos, vincularnos entre sectores, vincularnos entre países, suena siempre deseable y esperanzador; sin embargo, entre el planteamiento y la realidad siempre hay un gran trecho de distancia en donde habita la desconfianza, la deferencia de intereses y voluntades. Esta valla invisible de tensiones es natural en todo proceso de construcción colectiva del desarrollo, es por ello, que evidenciar casos exitosos de alianzas se vuelven tan importante para motivarnos a intentarlo. El caso de la Comuna 13 en Medellín, Colombia ha sido documentado ampliamente en artículos periodísticos, documentales, libros, testimonios y también artículos científicos. En este sentido, sirva esta pieza como un pretexto para pensar que al igual que algunas zonas de conflicto en Colombia, en México el cambio es posible si hay voluntad gubernamental, oportunidades para nuevos mercados e involucramiento comunitario.

Antecedentes

Yoni Alexander Rendón, intendente de la Policía Comunitaria, relató la vida diaria en los barrios de Veinte de Julio, El Salado, Nuevos Conquistadores y otros 16 que conforman los siete km2 de la Comuna 13. Por cierto, en este lugar, hoy turístico, se pueden conseguir ejemplares de su libro “Comuna 13: El drama del conflicto armado”. En él, nos explica cómo a finales de la década de los sesenta, familias enteras que carecían de vivienda empezaron a invadir terrenos y cómo progresivamente fueron emergiendo bandas delincuenciales que tomaron el control de la zona y fundaron en 1996 los Comandos Armados del Pueblo (CAP) a los cuales la comunidad tenía que acudir para resolver conflictos ante la evidente ausencia de las autoridades del Estado. Este territorio se convirtió en zona de disputa permanente entre guerrillas, grupos paramilitares y la fuerza pública; lo que condujo también a un proceso de desplazamiento forzado que ha sido documentado a profundidad por Luz Amparo Sánchez en su artículo “Narraciones sobre la experiencia del éxodo”. El desenlace de la primera parte de la historia de la Comuna 13 fue aterrador y violento, de ser de su interés, el lector puede informarse con precisión histórica y periodística en distintos medios.

Proceso de recuperación

La segunda parte de la historia surge antes de 2010 como un proceso de inclusión social que tuvo como resultado la recuperación del espacio público, mediante estrategias de movilidad, educación y gobernanza multi actor que se tradujo en la voluntad política de la Alcaldía de Medellín, la Agencia de Cooperación e Inversión de Medellín, Empresas Públicas de Medellín, la Fundación Medellín Convention, entre otros. Como parte del proyecto urbano se construyó un Metro cable que redujo el tiempo de desplazamiento de un hora a diez minutos, además de la instalación de seis tramos de escaleras eléctricas, pavimentos y espacios bien iluminados sobre los cerros de San Javier para conectar a los habitantes con las calles bajas y el transporte público.

Foto por www.worldpackers.com.

Actualidad

Hoy, una parte de los territorios de la Comuna 13 son destinos turísticos urbanos, la propia comunidad y otros actores vieron en su historia y en su proceso de recuperación una oportunidad para nuevos mercados. Datos de la Alcaldía de Medellín[1] reportan que solamente en septiembre de 2018 más de 13,500 turistas visitaron las escaleras eléctricas de la Comuna 13 con la correspondiente derrama económica. Los sitios de internet ofrecen consejos y visitas guiadas por 90 euros a los principales espacios turísticos de la Comuna 13, como son los murales de grafiti y las diversas expresiones artísticas callejeras.

Viator promueve sus tours de la siguiente forma:

Disfrute de un recorrido memorable en un lugar que alguna vez fue considerado el barrio más peligroso de Colombia. Conozca su cruda historia y el camino hacia la recuperación que lo ha convertido en un barrio animado con bellas artes callejeras e impresionante innovación urbana… Mientras flota por la colina y disfruta de la vista, aprenderá sobre cuánto este proyecto cambió la vida de los lugareños.

Fecha de consulta 21.09.2020

 Por su parte, Tripadvisor afirma:

Hace solo unos años, el barrio Comuna 13 era la comunidad más peligrosa de la ciudad de Medellín, pero hoy es la comunidad más colorida y vibrante de la ciudad. Después de que el gobierno y el sector privado invirtieron en programas sociales y juveniles, los residentes y artistas locales recuperaron los vecindarios y contribuyeron a la transformación milagrosa que vemos hoy, las calles se llenaron de increíbles obras de arte callejero, música, artistas callejeros, vendedores que venden deliciosos bocadillos locales. Gran oportunidad para explorar las animadas calles de Comuna 13 mientras conoce a los residentes y artistas locales, una experiencia cultural y memorable única

Fecha de consulta 21.09.2020 

Foto por www.worldpackers.com.

Nuevos desafíos

El fenómeno de la Gentrificación se caracteriza por generar una oferta de contenidos culturales, de infraestructura para las clases medias, provocando el aumento en la rentas de inmuebles y el despojo de la población originaria de menores ingresos de sus barrios. Victor Delgadillo, experto en el tema, la define como “la transformación de selectos barrios obreros o populares decadentes y áreas urbanas abandonadas en territorios de consumo para clases medias, a través de fuertes inversiones públicas y grandes negocios privados”. Estos fenómenos pueden presentarse en la Comuna 13 como se han presentado en varios casos de la Ciudad de México como Santa Fé, zonas específicas del Centro Histórico o el barrio de Santa María la Ribera, entre otros.

Las alianzas para el desarrollo se deben de pensar en un horizonte de largo plazo, como un proceso continuo de mejora. El caso de la Comuna 13 nos invita a reflexionar sobre ello, no se trata de una ecuación: problema – solución; sino de una perspectiva más compleja de problema-solución-monitoreo-prevención de riesgos. El desarrollo sostenible supone no dejar de pensar en el futuro que queremos, pero sobre todo en no dar nunca por sentado que el desarrollo ya llegó.


[1] Reporte Alcaldía de Medellín. Sistema de Indicadores Turísticos de Medellín-Antioquia. Septiembre 2018. http://situr.gov.co/upload/publications/documents/20181031091048000000Informe%20Septiembre%202018%20Final.pdf


Dr. Humberto Muñoz Grandé.

Coordinador del Doctorado en Innovación y Responsabilidad Social, Facultad de Responsabilidad Social, Universidad Anáhuac México. Doctor en Ciencias Políticas y Sociales por la UNAM, sus líneas de investigación son: responsabilidad social, evaluación de políticas públicas y relación gobierno-sociedad civil en América Latina.

 

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