El 80% en las ciudades es Inteligencia no Tecnológica.

Por Federico de Arteaga. Experto en Ciudades, Destinos Inteligentes, en Responsabilidad Social y Sostenibilidad.

¿Cuál es la parte de la ciudad que no entendemos?, nos podríamos preguntar.

La tecnología es lo evidente, lo tangible, lo visible, pero existe un cúmulo de acciones que, integradas y enfocadas, permiten complementar lo tecnológico y hacen lo inteligente «no tecnológico».

La gobernanza, la accesibilidad, la sostenibilidad, la innovación[1], el contar con un centro de control que actúa como un Think Tank, la definición de espacios públicos para la convivencia, la toma de decisiones lúcidas, la educación, la cultura, son lo que termina definiendo la inteligencia de las ciudades. A este enfoque no se le ha dado la suficiente atención, por más que existen numerosas adjetivaciones para las ciudades: Happy City, Fast City, Digital City, Future City y, por supuesto, Smart City y Smart Destination.

La parte de la ciudad que muchas veces no entendemos es esa y en ello radica, seguramente, el encanto de las ciudades: lo que está afuera de la tecnología. En Tequila se ha buscado ese equilibrio entre las dos «inteligencias» para evitar lo que pronosticaba Frank Gehry, al decir que «muchas de las ciudades están evolucionando para lo económico y no para la humanidad».

Si se analizan los pilares de Destino Turístico Inteligente de la Secretaría de Turismo de España (SEGITTUR) gobernanza, la accesibilidad, la sostenibilidad, la innovación y la tecnología, se puede ver que el 80% es inteligencia no tecnológica y solo el 20% tecnológica.

Los modelos colaborativos son inteligencia no tecnológica, los modelos de prevención de adaptación, el análisis de tendencias, la aplicación de la teoría de juegos, el placemaking, el urbanismo táctico, lo que se ha denominado física social[2] que analiza el flujo de ideas entre las redes y la creación de capital social conectivo y cohesivo (Hidalgo. C. 2017).

Una ciudad inteligente debe gestionarse en tiempo real, con información de alto valor. La gestión, el análisis de esa información, el diseño de redes, la toma de decisiones a partir de ella, la búsqueda de la diversificación y su conversión en productos complejos, son inteligencia no tecnológica.

Tequila está avanzando en este camino, equilibrando los pilares de un Destino Turístico Inteligente y analizando las interacciones para lograr un mejor diseño de modelos cuya organización responda a la escala de la ciudad y sobre todo a su crecimiento.

Como puso de manifiesto West[3] al duplicarse una ciudad aumentan los salarios, los crímenes, el consume, la creatividad, el Producto Interno Bruto, el capital social, las enfermedades, todo en un 15%. Asimismo la infraestructura por economía de escala requiere un (– 15%) al duplicarse.

Por tanto la gestión de toda esa complejidad es no tecnológica.

¿Dónde está entonces la inteligencia de las ciudades a la que tenemos que prestar atención?


[1] Pilares de Destino Turístico Inteligente. SEGITTUR

[2] Social Physics. A. Pentland. 2014.

[3] West. E. Scale. 2018.

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