Una ciudad emocionalmente inteligente.

Así como hay redes de inteligencia que corresponden a la información, los servicios públicos, la comunicación o la tecnología, hay una red invisible que define el perfil de una ciudad y esas son las emociones.

En el mundo, existen ciudades inteligentes que, aunque no lo han hecho consciente, vibran por la inteligencia emocional de sus habitantes.

Estas ciudades representan una gestión emocional tanto en los aspectos individuales como colectivos y esto va inspirando, uniendo y transformándose en un principio tácito que parece decirnos: “aquí conocemos nuestras emociones y sabemos cómo vivir bien”.

Como parte de un todo, podemos conocer cómo es el perfil emocional de una población, su psicología, sus frustraciones, sus estímulos, sus sueños y su autopercepción.

Hay ciudades deprimidas que no lo saben: desde lo público a lo privado, desde lo particular a lo general, desde lo individual a lo familiar y social, los seres humanos definen cómo se vibra una ciudad.

Estrés citadino

Desde el punto de vista mindfulness el estrés se define como la respuesta física de un organismo que está sufriendo algún tipo de alteración, amenaza o estímulos perturbadores que pueden ser de corto o largo plazo.

Desde mi punto de vista, la ciudad como un todo comprendido por su entramado social, cultural, histórico, cosmológico, económico y psicológico, conforma también un organismo vivo que siente, piensa y reacciona: se defiende, se siente amenazado, siente miedo y responde a esto con acciones concretas.

Si en una ciudad hay violencia, no se concretan los sueños de su población, hay incertidumbre sobre su destino y los pronósticos de quienes la habitan son confusos o negativos, esto generará emociones de enojo, frustración, apatía, impotencia, desigualdad y será percibido de inmediato por quien la visite. Un turista en un destino emocionalmente inestable no querrá permanecer mucho tiempo o tal vez sí, pero se encerrará en donde sienta seguridad.

De lo contrario, en una ciudad donde los habitantes ven que “todo es posible”: que su misma estructura social es resiliente sobreponiéndose a las dificultades, que comprenden esta mente colectiva y sus desafíos, que cuidan su espíritu afable, de bienestar y que viven surfeando la incertidumbre porque se siente fortalecidos por un pensamiento que los contienen; sus emociones positivas ligadas a la alegría, felicidad, salud y amor, se hacen notorias en la experiencia de un visitante.

Un foráneo llega y quiere fundirse con las emociones que esta ciudad inteligente desprende, incluso comienza a trazar sus propios sueños allí donde está de paso, quiere dejar algo más que su derrama económica y, hasta he notado que regresando a su lugar de origen, están inspirados por esta ciudad y quieren replicar las mismas sensaciones que vivieron, aunque más no sea en la fachada de sus propias casas, una decoración, un hábito citadino, un conocimiento adquirido que se comparte, una invitación explícita a su entorno para que la visiten. Se convierten en los mejores voceros mindfulness: lo vivieron, lo sintieron, lo hicieron consciente, lo replican.

Evalúa y diseña una ciudad con mindfulness

Te invito a realizar un ejercicio mindfulness que diseñé para evaluar ciudades desde el mindfulness. Esta práctica de conciencia plena la puedes orientar a tu ciudad o a una que visites o hayas visitado. Claro, meditando. Cerrando tus ojos y repasando con tu mente cuáles son las emociones cotidianas en relación a esa ciudad. Luego puedes enfocarte en cómo esas emociones representan a sus ciudadanos y observar cómo los ciudadanos piensan y sienten, para dar como resultado ese sentir colectivo. Puedes poner atención en cómo esta mente colectiva hace frente a los momentos difíciles, la empatía que tienen, el sentido de solidaridad y cómo superan obstáculos e imponderables. También puedes hacer foco en el trato interpersonal, el sentido de esperanza y, para finalizar, evaluar si la ciudad recibe con los brazos abiertos o rechaza ensimismada en su realidad; incluso si es receptiva o se siente amenazada la novedad, los cambios y la innovación.


Julio Diez Testa.

Es autor y coach de meditación mindfulness. Actualmente dirige MD10 Espacio y juliodieztesta.com También realiza entrenamiento empresarial en mindfulness y eventos de bienestar para marcas y público en general. Su carrera incluye estrategias de comunicación sustentable y la responsabilidad social corporativa. Estudió Comunicación Social, se especializó en política y economía. Así mismo, tiene un master en Desarrollo Sostenible, Energías Renovables y Responsabilidad Social Corporativa. Se destaca su carrera en la publicidad en México. En televisión debutó en HINT TV y Azteca en el programa Vida y Salud con una cápsula de meditación. Es conductor de Renovación al 10 y da clases que son de una verdadera transformación para quien asiste.

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Instagram @juliodieztesta

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