Límites y desafíos de las Smart Cities.

El conocimiento en tiempo real para la competitividad.

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Por: Santiago Malvicino

La palabra “límite” nos induce a pensar  en algo estático, por ejemplo un límite fronterizo, aunque para darle un sentido más dinámico el concepto de límite utilizado para pensar este artículo se basa en  su definición  matemática: como aproximación hacia un punto concreto de una sucesión o una función a medida que los parámetros de esa sucesión o función se acercan a un determinado valor. Los límites también son desafíos teniendo en cuenta que en la realidad las variables son aleatorias, entonces ese devenir  continuo y cada vez a más velocidad  nos hará replantear permanentemente esos límites.

La clave estará en cómo se gestione el conocimiento para: la complejidad, la flexibilidad y la adaptabilidad a entornos de incertidumbre e inestabilidad con el objetivo de  incorporar innovaciones tecnológicas y sociales permanentes que mejoren la calidad de vida de la gente.

Con todo, los conceptos  smart cities, smart destination caen como anillo al dedo y más aun sabiendo la tendencia de que el 80% de las personas en el 2050 vivirá en ciudades.

En estos  nuevos modelos de crecimiento basados en principios como el conocimiento, la innovación, la economía circular y el desarrollo sostenible, como sistemas integradores, de cohesión económica, social y territorial, juegan un papel central la Inteligencia Tecnológica y su complementaria la inteligencia no tecnológica como input original humano y como interfaz entre ambas la gestión del conocimiento generando una red de significados compartidos para transformar actores en autores desde su participación consciente e intencional para generar conocimientos.

Así la danza smart cities – smart citizen y smart destination – smart stakeholders va generando información sobre los key drivers que movilizan el valor, el conocimiento, la inteligencia, la sustentabilidad y la cultura como el aprovechamiento social del conocimiento en un marco de gobernanza, tecnología, innovación y accesibilidad.

Ahora bien, cómo dice Federico de Arteaga “las ciudades deben preguntarse en su génesis: en qué  quieren ser inteligentes”, por ende la gestión del conocimiento se debería cuestionar qué conocimiento deberíamos gestionar para aportar a esa inteligencia y además qué desafíos futuros debemos encarar para que esos conocimientos lleguen en tiempo real para mejorar la vida de las personas.

El concepto de “ciudad inteligente”  es un cambio de paradigma aunque todavía tiene el desafío de utilizar el potencial de los datos e información en tiempo real y transformarlos en conocimiento para impactar en la gobernanza, la inclusión social,  la competitividad , la creatividad y la innovación, creando así  una visión holística  tanto de la ciudad como del ciudadano, comprendiendo mejor y más ampliamente sus necesidades con el fin de  abrir espacios colaborativos , inclusivos y de desarrollo , así la ciudad deja de ser un ente reactivo para ser predictivo y reaccionar ante potenciales situaciones en base no solo a lo que sucede, sino en lo que puede suceder.

Sea como sea, orientar las ciudades a una nueva gestión inteligente y con capacidades de resiliencia irá asociado a una mejora de la calidad de los servicios prestados, de la calidad ambiental , a un aumento de la información disponible, a la generación de conocimiento “just in time” , al ofrecimiento de servicios adicionales; a la reducción del gasto público; al fomento de la innovación y al emprendedurismo que impacta en la imagen de la ciudad mucho más próxima a la realidad, más vivible, más experimentable y más inclusiva.

El conocimiento y su gestión en tiempo real aplicado a lo “Smart”, permite integrar  la convergencia tecnológica y la divergencia no tecnológica (de la diversidad, pluralidad de juicios, pensamientos y opiniones), creando así una  simbiosis colaborativa que crea a su vez lo que podríamos llamar un “poder inteligente” (Smart Power), un poder sinérgico en tiempo real, en evolución y revolución permanente,   que establece relaciones mutuamente beneficiosas para los ciudadanos y la ciudad, impactando  en la creación de bienes públicos y privados.


Santiago Malvicino

Director de MODELO EPISTEME® Red de Especialistas en Gestión del Conocimiento y Sustentabilidad. Consultor especialista en gestión del conocimiento con 20 años de experiencia en proyectos para Latinoamérica. Consultor especialista en Gestión del Conocimiento para el Banco Interamericano de Desarrollo. Miembro de profesional en Directorios de empresas Alimenticias, Energías Renovables y Tecnológicas. Asesor en Gestión del Conocimiento y Sustentabilidad en CASCOS BLANCOS ARGENTINA – CANCILLERÍA ARGENTINA.

Profesor de Gestión del Conocimiento Universidad Tecnológica Nacional (Argentina). Examinador del Premio Nacional a la Calidad en Gestión de Directorios (Fundación Premio Nacional a la Calidad Argentina). Autor del Protocolo de Gestión del Conocimiento MODELO EPISTEME® certificable por SGS (Société Genéralé de Surveillance). Tesis de Postgrado: Capacidades estratégicas de la Pymes del Polo Industrial Campana – Buenos Aires – Argentina. Tesis de Postgrado: Integración Estratégica de las Empresas del Polo Industrial Zárate – Buenos Aires – Argentina.

Maestrando en Desarrollo Sustentable (UNLa – FLACAM – Cátedra UNESCO). Director de Empresas Certificado ( IGEP – UCES). Especialista en Planeamiento Estratégico (UBA). Especialista en Gestión de Pymes (UBA). Contador Público (UBA).

www.modeloepisteme.com

[email protected]

 

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