Entrevista a Santiago Soler.

Ud. como experto en desarrollo, ¿qué futuro le ve a las Smart Cities?, ¿cree que son una moda o algo que llegó para quedarse?

Smart Cities no son una moda y no deberían pensarse como algo que vino de afuera y que tenemos que adoptar. La revolución digital es la ola que vino para quedarse. Si no nos subimos y surfeamos esa ola, seremos marginados del acceso democrático a nuevos servicios que una ciudad inteligente puede ofrecer a sus ciudadanos.

Smart City es la expresión de una necesidad humana para, como tribu que somos en centros urbanos, no quedarse fuera de la revolución digital. Pero la revolución digital no necesariamente significa que debemos ser expertos en tecnología. Sí significa que debemos saber cómo aceptarla y adoptarla para que como tribu de esa ciudad inteligente podamos ser co-creadores de valor social, económico y natural que responda a nuestras necesidades humanas básicas.

¿Cuáles son para usted los key drivers que no deben descuidarse?

Yo destacaría dos claves a no descuidar en una Smart City: tecnología y capital. El uso de las nuevas tecnologías exponenciales para nuevos emprendedores/emprendimientos y empresas ya consolidadas, así como financiamiento privado o público, son críticos componentes en la transformación de una ciudad tradicional a una ciudad inteligente.

La migración mayoritaria de la gente a las ciudades ya es una realidad, siendo éstas el motor de una economía regional o nacional. Este crecimiento poblacional tiene como consecuencia la necesidad de dar acceso a un mayor número de ciudadanos a empleo, educación, entretenimiento, cultura, agua potable, saneamiento, salud, vivienda, alimentos, etc. En muchos casos las infraestructuras sufren, y la capacidad de absorción de empleo de todo tipo pone presión sobre los recursos financieros del sector privado y gobierno local.

Hay Ciudades Inteligentes que incorporan tecnologías, para resolver éstos y otros retos urbanos. Pero muchas veces los esfuerzos son enunciados aislados, sin realmente acceder a tecnologías disruptivas o exponenciales que resulten en un impacto x10; se desarrollan sin ser parte de una estrategia a largo plazo y con compromiso de financiamiento sólido.

Sin importar dónde hoy un nuevo conocimiento se genera, el tiempo entre que se concibe, se digitaliza, se desmaterializa y democratiza su acceso ¡ES MUY CORTO! Por lo tanto, con el acceso a conocimiento/tecnología exponencial y financiamiento adecuado para promoverlo, Smart Cities como Tequila tendrían una gran oportunidad de lograr resultados de alto impacto a corto y mediano plazo.

Big data, Exponencialidad, IoT, inteligencia tecnológica y no tecnológica, ¿qué pesará más?

En mi opinión particular, y sin elaborar mucho la respuesta, yo veo a IoT y la inteligencia artificial + robótica como dos dimensiones que de forma inminente van a cambiar la forma de cómo los ciudadanos de una Smart City interactuarán con su medio inmediato. El hecho que todo “device” conectado a internet (desde una heladera, hasta un semáforo, o un celular) genere data, y que la inteligencia artificial permita a los algoritmos generados inicialmente por humanos reprogramarse y aprender del contexto-relevancia-personalización en el que se desarrollan los ciudadanos de una ciudad, hará que como consecuencia tengamos como ciudadanos un nuevo mundo INMERSIVO de acceso a servicios básicos de forma real y virtual sin distinguir una de otra (recordar la película MATRIX). Estas tecnologías disruptivas harán posible que interactuemos y accedamos incrementalmente de forma exponencial a los tan necesitados servicios básicos que mejoren la calidad de vida humana.


Santiago Soler.

En los últimos 5 años ha liderado diversos emprendimientos basados en la innovación de tecnologías aplicadas a diferentes sectores del desarrollo económico, social y ambiental. Su foco de trabajo ha sido la promoción de la competitividad, servicios de desarrollo empresarial, comercio/integración e inversión, innovación con el uso de TIC’s, promoción de las exportaciones, encadenamientos productivos, emprendimientos dinámicos, industrias creativas/culturales, sistemas gerenciales de mejoramiento continuo en calidad y medio ambiente, desarrollo económico local y turismo sostenible. Santiago también ha sido asesor ministerial y de consejos supra-ministeriales de política comercial y de promoción de las inversiones.

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