Smart cities: Transformación del conocimiento en prosperidad.

Por M. C. Juan Alberto González Piñón, Director del Centro de Innovación de la Universidad Panamericana, Campus México.

Establecer o mejorar los mecanismos mediante los cuales las instancias territoriales acuerdan aspectos económicos, ambientales y sociales, se ha vuelto un eje estratégico, de las llamadas “Smart Cities”. Desde finales de los setenta, en todo el mundo, han surgido diferentes iniciativas, tales como los clúster de innovación, los parques científicos, los parques tecnológicos, las tecnopolis, los tecnopolos, las ciudades inteligentes, ciudades del conocimiento y las regiones de aprendizaje; estos modelos tienen en común la participación de las universidades como los epicentros del conocimiento.

Generalmente estos modelos surgen como áreas geográficas que buscan a la innovación como vocación; estas islas se encuentran dentro de zonas más amplias dedicadas a actividades tradicionales, y el reto que tienen es convertirse en una diáspora, sus mecanismos de difusión e intercambio de conocimiento se basa en redes y organismos que facilitan el aprendizaje como el elemento soft de cualquier iniciativa de desarrollo regional.

El reto para los recientes modelos que en México se han emprendido es sostener la integración y colaboración de actores hacia un mismo fin, aunque con distintos objetivos, algunos elementos esenciales son:

  • La aglomeración espacial de actividades económicas y sociales,
  • Los lazos con las universidades y centros de investigación,
  • Integración de empresas tractoras que detonen e impulsen las actividades económicas,
  • Los fondos del capital de riesgo para emprendimientos de base tecnológica,
  • Fundaciones y asociaciones civiles que impulsen la participación de los ciudadanos como el centro de la acción económica y social del conglomerado,
  • La participación de los órganos de gobierno como los responsables de garantizar el respeto al estado de derecho.

La ausencia o debilidad de algunos de estos elementos estará ligado al fracaso de estas iniciativas.

El fundamento de las ciudades inteligentes debe estar enmarcado en la construcción de una sociedad más justa y equitativa, que mantenga un alto ritmo de crecimiento económico autosustentable, respetando su estructura cultural, así como el desarrollo sustentable de largo plazo y un nuevo orden urbano y tecnológico: servicios eficientes y calidad de vida, para todos.

La ciencia, la tecnología y la innovación forman un eje estratégico y necesario para la promoción del crecimiento económico y la modernización de los servicios. Las decisiones y acciones de la han de estar alimentadas por una sólida perspectiva científica y tecnológica, al tiempo que han de servir para promover la innovación y el desarrollo de iniciativas emprendidas desde la sociedad; la transversalidad de la ciencia y la tecnología habrá de servir para impulsar la transición a una economía basada en el conocimiento y la información.

En consecuencia, las “Smart Cities” están obligadas a promover la investigación y la aplicación de la Ciencia y Tecnología para atender los problemas que enfrenta la sociedad y el territorio en todos sus ámbitos y a fortalecer las redes científico tecnológicas para el intercambio de conocimientos entre instituciones nacionales e internacionales.

La estrategia debe enfocarse a la promoción del conocimiento científico y la enseñanza de la ciencia y la tecnología en las instituciones educativas de la ciudad, ofertando a todos los integrantes de ese conglomerado social conexión gratuita en espacios públicos, instituciones educativas y gubernamentales, deberán impulsar el acceso a internet, así como el uso del software libre.

La visión se orienta a la planeación del desarrollo económico y social, mediante la transformación del conocimiento en prosperidad, con capacidad de realizar proyectos de largo plazo, que le permitan obtener el máximo provecho de sus ventajas competitivas; una ciudad creativa, foco de atracción y generadora de recursos humanos talentosos y productivos, debe basarse en la construcción de  proyectos e industrias innovadoras, con inversiones tecnológicas y actividades productivas de bajo impacto ambiental y un elevado valor agregado que se consolide como motor del desarrollo de la ciudad.

En México el desafío más grande, lo representa las limitantes de los mecanismos de coordinación metropolitana, lo cual revela la carencia de acuerdos efectivos jurídico-político-financieros, lo que trae consigo la obstaculización de la modernización de la infraestructura de servicios y la promoción de inversión productiva, así como mejores condiciones para las actividades industriales y comerciales que contribuyen al desarrollo económico.

En estos ambiciosos proyectos la inversión en infraestructura pública, representan el impulsor fundamental del desarrollo económico, capaz de impactar en la productividad, el empleo, la atracción de inversión privada y la protección del medio ambiente. La realización de proyectos de inversión pública (la construcción de infraestructura, la prestación de servicios financieros, habilitación de polos industriales, el desarrollo de la investigación científica y la generación de nuevas tecnologías) coadyuva a consolidar a las “Smart Cities” como importantes centros de innovación con un alto impacto financiero, económico y con atractivo turístico.


M. C. Juan Alberto González Piñón.

Es Director del Centro de Innovación de la Universidad Panamericana, Campus México. Maestro en Ciencias de Comercialización de la Ciencia y la Tecnológica por el Centro Global de Innovación y Emprendimiento de la Universidad de Texas, Maestro en Ciencias en Administración por el IPN, tiene estudios y certificaciones en el IPADE, Babson Collage, EBC, OMPI, CAF, IPN y el BID. Candidato a Doctor en Innovación por la Universidad Anáhuac.

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