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La sustentabilidad en Ciudades Inteligentes.

Photo by Loe Moshkovska from Pexels

Por Inés Guardia.

Las ciudades tienen un rol fundamental para garantizar el desarrollo sostenible (entendido como el desarrollo que promueve un equilibrio entre lo económico, ambiental y social que utiliza recursos sin agotarlos, pues ofrece garantías para las generaciones futuras).

Hasta ahora, el desarrollo sostenible no ha sido considerado con la suficiente seriedad, en los siguientes sentidos:

Las políticas públicas encaminadas a promover la sostenibilidad de las ciudades no son suficientemente difundidas a los grupos relevantes de las ciudades, es decir pobladores, comerciantes tradicionales, turismo interno, centros de educación e investigación.

En consecuencia, existe desconocimiento por parte de los ciudadanos sobre la importancia de la sostenibilidad en las ciudades, por lo tanto, los espacios públicos se han privatizado o son víctimas del crimen organizado o actos de vandalismo. Mientras que, los espacios privados o residenciales elevan sus muros y cerramientos para sitiarse y hacerse impenetrables a los indeseados, lo que conlleva a la segregación y la polarización de las ciudades.

Esta conyuntura es aprovechada por los desarrolladores urbanos y agentes inmobiliarios para promover la gentrificación como fenómeno para acceder a zonas urbanas céntricas y tradicionales para re urbanizar a costa del desplazamiento de los pobladores tradicionales que ocupaban la zona ante el descuido y falta de atención por parte de autoridades locales y municipales que en lugar de mantener lo ya existente aprueban nuevas planes de ordenamiento urbano local y cambian las densidades poblacionales a fin de construir rascacielos y torres que recrean la nueva cara de ciudad sitiada como La Défense en París, Santa Fe en Ciudad de México o Puerta de Hierro en Guadalajara por mencionar algunos de estos desarrollos.

Al no existir comunidad -entendida como vecinos y habitantes que comparten un espacio público, cultural, recreativo, comercial y de encuentro ciudadanos- no es posible el desarrollo sostenible y por tanto, los espacios son re ocupados por un lado por los pobladores de ciudades sitiadas y por otro, por los indeseados: las pandillas, narco menudeo, vandalismo y cuerpos represivos de los estados.

Vista así las cosas, en las ciudades latinoamericanas de fines de la primera década del siglo XXI se impone una agenda sustentable que rescate los espacios públicos, culturales, recreativos y comerciales para los habitantes de la zona, que se propongan como objetivo central de la agenda sostenible re ciudadanizar a los habitantes de las colonias, municipios y estados donde habitan y, en consecuencia, se produzca la re apropiación de los espacios públicos entendidos como espacios de los ciudadanos con derechos y deberes para la ciudad donde las políticas públicas sobre todo las municipales sean consecuencia de las demandas de las asociaciones de colonos, respondan a los intereses de los ciudadanos y no sean meras agendas políticas de los candidatos de turno que responden a los intereses de los partidos políticos o empresariales.

Urge entonces, re fundar las ciudades y consensuar una agenda urbana sostenible 2050 que se centre en los problemas cotidianos de los habitantes y no en los temas políticos/empresariales. Para esto, existen ciertas premisas que deben asumirse previo a la convocatoria para elaborar la agenda:

  1. Es preciso definir qué se entiende por municipio esto es un espacio político territorial donde cabemos todos, no un espacio de segmentación por nivel económico y cultural, por código postal o clase social.
  2. Los programas a implementar deben asegurar la exhaustividad, la inclusividad y la materialidad, es decir deben considerarse todos los grupos relevantes que hacen vida a nivel municipal, deben estar presentes con igualdad de voz y voto, debe de dirigir las sesiones personas reconocidas por todos los miembros de la comunidad y deben ponerse en la mesa de discusión todos los asuntos relevantes de los grupos, no únicamente los de un sector de la población porque si no se caería de nuevo en procesos de gentrificación tan arraigados en la cultura política latinoamericana. Es decir, la agenda sustentable de las ciudades son espacios democráticos, donde inter actúan todos los grupos de interés relevantes de una municipalidad sin exclusiones por raza, origen social o diferencias económicas, deben ser espacios de encuentro en donde se respeten las diferencias y los derechos humanos de cada uno de las personas que interviene en la construcción de la agenda 2050 de las ciudades.

En México, los pueblos mágicos son un buen ejemplo de como se ha logrado imponer una agenda sostenible donde cabemos todos: pobladores tradicionales, grupos de extranjeros jubilados que ven las oportunidades del clima y del cambio monetario para llevar una vida tranquila, los desarrolladores inmobiliarios y las empresas que operan en la zona. Ejemplo de esto, lo encontramos en la zona centro occidente de México; en Jalisco podemos mencionar a Tequila, Chapala y Puerto Vallarta como ejemplos donde el desarrollo sostenible se impone como realidad, aún queda por desarrollar la agenda 2050 donde se incorporen las voces de todos los actores relevantes de esas comunidades y se logre una democratización de los lugares públicos, recreativos, comerciales y culturales.

Tal vez valga la pena ver con una mirada crítica el desarrollo de los municipios en Europa del este donde en muchos lugares convive una larga tradición de respeto de los lugares públicos como lugares de encuentro entre los pobladores que satisfacen sus necesidades comerciales y de recreación en pequeños espacios públicos. Sobre este punto, vale la pena advertir que no se trata de copiar modelos europocéntricos para moldearlos a la realidad latinoamericana y más específicamente mexicana, sino voltear y comprender cómo se ha producido el proceso de agenda pública donde todos los sectores se sienten representandos, claro está en México hace falta promover la figura del servidor público municipal comprometidos con los ciudadanos que forman parte de la comunidad donde se van a generar y llevar a cabo las políticas públicas encaminadas a promover el desarrollo sostenible de las ciudades.


Inés Guardia

Es experta en Sostenibilidad y Responsabilidad Social, desde el 2010 es consultora acreditada por CEMEFI; es auditor interno de la Norma ISO9001:2015 y SR10, tiene el certificado de entrenamiento de GRI 3.1, Puente GRI 4 y estándares del Global Reporting Iniciative; ha realizado cursos de la Norma SA8000 y AA1000.

Como consultora, ha atendido a más de 90 empresas entre las que figuran multinacionales, familiares grandes, medianas, PyME y ha desarrollado 17 MiPymes como parte de programa cadena de valor en los cuales ha organizado en comité de sostenibilidad, ha impartido capacitación en código de ética en base a la norma SA8000 y no discriminación; ha conducido el proceso de elaboración de los objetivos y evidencia para Premio CONCAMIN, Top 10 en ESR (6 años), Programa cadena de valor y distintivo Espacios de inclusión. Ha liderado grupos de trabajo encaminados a la alineación de los objetivos sostenibilidad con el corporativo y ha participado en auditorías internas de Responsabilidad Social.

Ha apoyado a organismos públicos y otros promotores de la responsabilidad social como diversas cámaras empresariales. Ha sido observadora internacional y colaboradora de la Cruz Roja Mexicana, Delegación Jalisco y Escuela en Comunidad.

Tiene más de 25 años de experiencia en docencia e investigación, desde el 2014 es titular de la materia auditoria social en el doctorado de Innovación y Responsabilidad Social e imparte Normas para la acreditación de la responsabilidad social las maestrías (presencial y en línea) de Responsabilidad Social en Universidad Anáhuac, donde ha asesorado tesis de grado a nivel de doctorado. Actualmente asesora a 4 estudiantes de doctorado y una de maestría También, participa como facilitadora en diversos talleres de formación de consultores del CEMEFI.

Ha participado en más de 40 congresos internacionales, tiene escrito 2 libro, 7 capítulos en obras colectivas y 35 artículos en revistas arbitradas internacionales; fue columnista del Grupo Reforma en temas de responsabilidad social. 

 

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